martes, 30 de julio de 2013

OPUS ÓPERA

Gracias a internet me entero de muchas cosas... Una de las últimas es la publicación en Brasil de una antología de poesía titulada "Vinagre, uma antología de poetas neobarracos". La alusión al vinagre se debe a que es el líquido que, untado en un pañuelo, ayuda a protegerse de los gases lacrimógenos que lanza la policía contra los manifestantes, algo muy habitual en las revueltas que se desarrollaron en Brasil durante la celebración de la última copa de las confederaciones. Por otro lado un "barraco", es una especie de chabola, de infravivienda típica del acogedor país tropical. De esta manera, y sin que yo sea un experto en lengua portuguesa ni mucho menos, ya se ve que, con las referencias socioculturales adecuadas y un diccionario, un tipo aventurado, como tal vez sea mi caso, puede arriesgarse a traducir el libro. Yo, de momento, no lo voy a hacer, pero sí que quiero traer al castellano algunos de estos poemas por varias razones. Primera, porque me gustan; segunda, por solidaridad internacional, porque simpatizo con su causa; y tercera porque la poesía puede ayudarme/ayudarnos a comprender un movimiento que los medios de comunicación convencionales en España y el resto del mundo capitalista nos enseña a medias o nos tergiversa. Pido por lo tanto perdón por anticipado por los posibles errores que pueda cometer, por supuesto acepto correcciones y consejos de todo tipo ya que, como digo, mi portugués es limitado.

He querido empezar con un poema que me ha sorprendido gratamente, porque podría parecerse incluso al estilo de algunas cosas que he escrito yo mismo. De su autora, Beatriz Azevedo, no he encontrado nada en internet más allá de que es o vive en la ciudad de Belo Horizonte y que se dedica también a la música y al teatro. Hace unos años publicó un poemario titulado "Peripatéticos". No tengo constancia de que ningún poema suyo haya sido traducido alguna vez al castellano. Espero que esta "Opus Ópera", mordaz, humorística y cañera, te guste tanto como a mí. 

Por último: había pensado en escribir un montón de notas a pie de página, muy necesarias para comprender el fondo del poema si no estás familiarizado con la política brasileña contemporánea y otros aspectos socioculturales, pero como ya no le encuentro sentido a la profusión de notas y, además, estamos en internet, lo que he hecho es colocar algunos enlaces en algunos versos que te dirigirán a noticias y explicaciones diversas del contexto en el cual surge este poema...

OPUS ÓPERA

Opusilánime

El gobernador es miembro
del Opus Dei Hostiazo
Opus Dei Espray de Pimienta
Opus Dei Manguerazo
Opus Dei Bomba de Gas Lacrimógeno
Después de su destitución
él podría fundar
el Opus Dei Motivo
Opus Dei Patatús
Opus Dei Blando
o el Opus Dei Azar
de todos modos, usted ya
Opus Dio, Mucho

OpuSalmo

y Opus Dando lo que se recibe

OpuSamba

llegó la hora de que esa gente
diferente
vándala
y perfumada de vinagre
muestre su valor

Opuensalada

una pregunta que no quiero callar
¿prefiere usted Pimienta o Vinagre?

Opus Day

Si hay gobierno soy.... ¡destituido!

Ya dio, mucho helado de chuchu

Opuscience

ahora es la PP "policía pacífica"
contra los VVV "Vándalos Violentos del Vinagre"
PP x VVV
¿tú con quién bailas?

Opu S.O.S.

EXISTE PAVOR EN SAO PAULO

Opus o pus

Geraldo Alckmin
pregunta por ahí cómo se dice destituido en francés

Haddad:
¡deja el camembert y toma el avión! Aquí está chungo, hermano

Opúsculo

¿Será que ahora los medios van a dar para que se la partan?
Ojo por ojo de periodista:
¿quiénes son los vándalos, los manifestantes o la policía?

*

OpusCopa

La copa de las con-fetidez-acciones

Beatriz Azevedo


viernes, 26 de julio de 2013

RECORTES VIERNES 26 DE JULIO

Cada viernes un poema contra los recortes. Incluso en verano. Porque si ellos no paran yo tampoco.

NO MÁS

estamos perdidos en la balsa de aceite
los coches se atascan en pleno verano
la tele repite los mismos programas
y yo
yo quiero vivir

el cuchillo se pone las gafas de sol
los despachos se llenan de aire viciado
mientras sube a escondidas la tarifa de la luz
y yo
yo quiero vivir

ahora no hay nada que pueda esconderte
ni nadie que quiera comprar cocacolas
el mundo entero resiste a la noche
y yo
yo quiero vivir

pero no más así

miércoles, 24 de julio de 2013

EL PAQUETE LLEGÓ SIN NOVEDAD

el paquete llegó
sin novedad
un lote de camisetas
del mejor club de fútbol del mundo(*)
al campamento de refugiados

también balones
silbatos
petos de entrenamiento
fotos
y cromos

pero los ídolos no vinieron
tenían que entrenar
y como dejó bien claro el entrenador ante la prensa
:
el próximo partido
-para nosotros y para nuestra afición-
 es el más importante de la temporada

(*) Sustituya el subrayado por el club de fútbol que usted considere que es el mejor equipo del mundo

viernes, 19 de julio de 2013

RECORTES VIERNES 19 DE JULIO

Cada viernes publico en este blog un poema contra los recortes sociales. Hoy un poema sobre el maltrato que la nueva ley de educación da a la asignatura de filosofía:

TRACTATUS DE FILOSOFÍA

trata tractatus de
recortar
follarte la filosofía
lógico
filosófico
lúbrico filete
el mundo es la totalidad de los hechos
no de las cosas
lima las aristas de aristóteles
arrójale los platos de platón
son un caso
el mundo es un caso
bárcenas y sus cortinas de hume
el mundo de pedro jota es un caso
el mundo es determinado por la esperanza
no lo descartes
no estamos locke que sabemos lo que queremos
fuera la filosofía de la escuela
fuera fifi folla fofo
fuera la filosofía de la escuela
kant corinna kant corinna
el rey canta canta se cantea
corinna es la filosofía de la escuela
corinna chu corinna chu
corinna zu sayn
wittgenstein

jueves, 18 de julio de 2013

TRANSPARENCIA

transparencia es transparencia
transparencia es
                         sin
                         so
                         sobre sobre
                         tras
                                parencia
transparencia es apariencia sin sobre
transparencia es sobre todo apariencia
transparencia so sobre trans
transparencia transversal transexual
transparencia matrimonio homosexual so sobre sin trans
tranSparencia es so
                        os
                        s.o.s.
                        soso vos
                        soso noos
transparencia es noos
transparencia es para vos no lo mismo que para nos
                                                                 ni para noos
transparencia es dos curas
                         dos monjas con transparencias
                         dos obispos
                          la autoridad
                          la autoridad que dios me da
transparencia es autoridad para no tener transparencia
transparencia es sociedad general
                         sociedad general de autores
                         autoridad
                         privacidad
                         privar de privacidad
                         privatizar
transparencia es privatizar
transparencia es sobres
                         apariencias
                         transexuales
                         noos
                         curas monjas obispos
                         sociedad general de autores
                         privatizaciones
                         autoridad
transparencia es autoridad
transparencia es oscuridad
                         oscuridad
                         oscuridad

lunes, 15 de julio de 2013

EL ARTE POR EL SUELO

Mañana martes 16 de julio a partir de las 21h. estaré liándola y recitando alguna cosilla en el evento que organiza Gruta77 todos los martes llamado "El arte por el suelo", muy bien acompañado además por los monólogos de Chema Zavala y la exposición fotográfica de María Türme, así que allí nos vemos si te viene bien y te apetece...


viernes, 12 de julio de 2013

RECORTES VIERNES 12 DE JULIO

Cada viernes un poema contra los recortes sociales. Aquí, en este blog y en otros que puedes encontrar en la columna de enlaces de la derecha. Y si te quieres sumar simplemente dilo y publica también tú cada viernes un poema contra los recortes sociales, únete...

LA FUERZA DE LA GRAVEDAD

la fuerza del banco
desahuciando clientes
alcanza precisión matemática
cuando se empuja al vacío a la masa
elevando la gravedad al cuadrado

el experimento se repite un y otro vez
con idéntico resultado

la fuerza de la deuda
la masa de un cuerpo arrojado al vació
la gravedad multiplicada por la propia gravedad del caso

solución inmutable solo que
dentro de poco
ya no quedarán profesores ni científicos
que nos lo expliquen

domingo, 7 de julio de 2013

NO TENGO PACIENCIA CON LOS MONSTRUOS MARINOS

Yo no es que sea seguidor de las modas, pero cuando todo el mundo habla de algo te pica la curiosidad y te apetece investigar a ver de qué va la vaina. No quiero con ello justificar que esté enganchado al programa "Masterchef" ni que me haya bajado de internet hace un rato la cuarta temporada de "Juego de tronos". Nada de eso. Pero sí que tal vez por ello la tragedia del Costa Concordia fue el impulso definitivo para que me animara a embarcarme en un crucero. Yo, que lo más que había surcado hasta entonces habían sido las carreteras comarcales de La Mancha cuando trabajaba de matón en aquel club de carretera de Almagro...

El caso es que allí estaba, en el puerto de Almería, dispuesto a pasar seis días y siete noches recorriendo los puertos más sórdidos del Mediterráneo. La primera noche no estuvo mal: el "todo incluido" hace que no recuerde nada y que el segundo día me lo pasara encerrado en el camarote con una resaca terrible, propia de mares mayores.

Al tercer día decidí salir a ver qué ambiente había por ahí. Tal y como pensaba ya se habían producido las primeras peleas y altercados, y grupos de padres de familia merodeaban alrededor de los chiringuitos buscando bronca. Así que decidí pasar las primeras horas de la noche bebiendo mojitos y mirando abstraído el negro horizonte marino desde la popa del barco.

Estaba así, mudo y somnoliento, cuando de repente escuché un fuerte golpe a unos metros de mí. El mar estaba un poco agitado, el oleaje de la marejeda me salpicaba a veces en la cara, y un bulto amorfo se revolvía ahora sobre la cubierta, como salido de la nada. Tuve miedo. Aquello parecía peligroso y no me atrevía a acercarme, sin embargo, los gritos lastimeros que emitía la cosa me atraían sin remedio hacia aquel ser. Parecía herido, aunque su enorme volumen le había ayudado a amortiguar el golpe y sobrevivir al fuerte impacto.

La curiosidad puede más que el miedo, así que sin poderlo remediar puse la mano sobre lo que parecía su vientre. Era cálido y blando. Emitió un ronroneo. Me acerqué más.

- Antonio... - gimió. - Yo me retiré asustado: ¿cómo sabía mi nombre? ¿qué era aquello?

- ¡Antonio, ayúdame!

Su voz era espantosa, horripilante, mezcla de grito chillón y aullido ronco. No respondí.

- ¡Antonio! ¡Ayúdame, soy yo!
- ¿Quién eres?
- Nos conocimos hace un par de días, ¿no me recuerdas?
- No
- El día de los chupitos de bienvenida
- No, no recuerdo
- ¡AYÚDAME, COÑO!
- ¿Pero quién eres?
- ¡AYÚDAME GILIPOLLAS!

La verdad es que la escena era terrible, aquella criatura inmensa o lo que fuera me estaba sacando de quicio, y la verdad es que no tengo paciencia con los monstruos marinos. No pude ver los documentales de Cousteau hasta los dieciséis, con eso te digo todo.

Así que salí corriendo, necesitaba otro trago. El único problema era que el único bar abierto a esas horas era el de la piscina de la cubierta de proa, al otro lado del barco. Cuando llegué, fatigado por la carrera, empecé a recordar cosas. Aquel era el antro en el que me había emborrachado el primer día de viaje, o eso me parecía. Una idea ominosa, aunque de momento desconocida, empezaba a rondarme por la cabeza. No me acordaba del todo, pero sí, allí había conocido a alguien. Alguien que no sé por qué insistía en que fuera a ver su espectáculo de no sé qué acrobacias o algo así. Incluso ahora creo que aquella persona nebulosa me había emborrachado a propósito para que aceptara acudir a aquella estupidez. Un momento. Ahora que lo pienso creo que incluso me acompañó a mi camarote, ya que al final de la noche creo recordar que apenas podía caminar sin tropezar. ¿Puede que se metiera conmigo en la cama? ¡Sí, creo que sí! ¡Si es que no sé beber! ¡Ay, dios, que eso explicaría el estado del cuarto de baño al día siguiente! ¡DIOS!

Todavía incrédulo por mis recuerdos repentinos me acerqué a una barra junto a la piscina donde se estaba celebrando la supuesta fiesta. Y digo supuesta porque allí lo que había era gente enloquecida, gritando, corriendo hacia todos lados. Las mujeres lloraban, los niños reían. Un caos total.

Sobre el mostrador principal lucía un cartel que decía "Famosos saltan al agua" y, justo debajo, mojito en mano, se acodaba en la barra el capitán. Hacia él me dirigí:

- Buenas noches, mi capitán, ¿qué ha sucedido?
- El gilipollas de Falete, que se ha pasado de frenada, ha rebotado en el trampolín y ha salido despedido por la ventana de enfrente... ¿Unos chupitos, Antonio?

viernes, 5 de julio de 2013

RECORTES VIERNES 5 DE JULIO

Un viernes más aquí estamos para dedicar una entrada contra los recortes sociales... Hoy un poema fabricado con títulos de películas de Sylvester Stallone, ese gran actor:

TU PEOR PESADILLA

empujado hacia la guerra
acorralado
enfermos sin sentir las piernas
como rambo
hacen cola en núñez
de balboa
por cobrar el paro
alto o mi madre dispara
alto alto alto
que desde este mes la prestación no
cobra
y no le queda 
cash para sus clases de tango
en el centro de la tercera edad
ha sido desahuciada y su piso
demolido, man,
vivimos ahora en
máximo riesgo
de exclusión
y mientras madrid se llena
de mini espías 3d
de
asesinos
le lanzo este último pulso a la vida
intento volar sobre la muerte
yo
el especialista
yo, el halcón

jueves, 4 de julio de 2013

GRITOS DESDE VALLADOLID

Y seguimos de gira con "Gritos desde el Extrarradio"... Este viernes a eso de las 21h., gracias a la invitación de mi colega Jorge M. Molinero, llevaré mi disco de poemas al Bar La Curva de Valladolid (c/ José María Lacort 28) dentro del evento "Susurros a pleno pulmón", así que de entrada ya promete ser divertido con tanto grito y tanto susurro mezclado...

Así que si estás por Valladolid o alrededores y te apetece pasar un buen rato ya sabes dónde te espero... ¡Salud!

miércoles, 3 de julio de 2013

SUBA

Que la vida te puede cambiar en un minuto es algo que se aprende viviendo... Lo que voy a contar ahora sucedió, me sucedió, el otro día y quiero contarlo no para quedar yo bien ni para mostrarme como ejemplo de nada, que no lo soy, sino porque tal vez pueda servir a otras personas. Fue más o menos así:

Eran poco más de las dos de la tarde y hacía bastante calor, como por otra parte es normal en el mes de julio en Fuenlabrada, y vengo en mi coche, solo, dirección a casa, a comer. Circulo despacio y con las ventanillas completamente abiertas, intentando que la brisa cálida del exterior ventilara un poco el ambiente cargado del interior del automóvil. Me toca esperar en todos los semáforos de la calle Móstoles, tuerzo a la derecha en la fuente de Vogue, llego hasta el paso de peatones y giro a la izquierda por la calle de la Arena. Estoy llegando. Avanzo despacio, con el sol rebotando en el parabrisas, cuando a lo lejos veo que un par de personas bloquean la calle. De lejos no lo aprecio bien, pero parecen discutir. Poco a poco me acerco a ellos. Un hombre y una mujer. Espero que al verme venir se suban a la acera. Debo aminorar por ello. De repente, el hombre, en un arrebato de furia, suelta el brazo y le da un puñetazo a la mujer en la cabeza. Un puñetazo. Así, como lo lees.

Esto, que es muy fácil de describir, es muy desagradable de contemplar. El cuerpo se me contrae, el vehículo sigue avanzando muy lentamente con su inercia, el eco del puñetazo llega en ondas hasta mí una y otra vez. Finalmente piso el freno porque ya estoy pegado a ellos. Efectivamente se trata de un hombre, si es que merece este nombre, que se aparta, y de una mujer quien, con la cara ensangrentada, se acerca hasta la ventanilla abierta y me suplica, me grita:

- ¡¡POR FAVOR, LLAME A LA POLICÍA, POR FAVOR, POR FAVOR!!

Es una mujer mayor que yo, con una pañuelo en la cabeza, con buena dicción de castellano pero ligero acento tal vez magrebí. Detrás de mí ya hay otros coches que tienen también que detenerse porque la calle es de único sentido. La miro. Sí. Es sangre. Sangre de verdad. Sí. Es una mujer. Asustada. Desesperada. Sin otra salida que pedirme a mí, un desconocido, la primera persona que tiene a mano, que llame por favor a la policía.

Es entonces cuando me toca actuar. ¿Qué hacer? ¿Irme a casa y llamar a la policía como me pide? ¿Y dejarla entonces allí, junto a aquel hombre que la acaba de golpear y al que de momento no veo y no sé dónde está? ¿Y la policía cuánto tardará en venir? ¿Será demasiado tarde entonces?

Como digo, hay minutos que cambian una vida y este es uno de esos. No tal vez para mí, pero sí para ella. Así que en una décima de segundo veo que la mejor solución no es llamar a la policía desde mi casa. No, no voy a hacer eso.

- Suba

Le indico señalando a la puerta de copiloto. Y la mujer sube. Sube y arranco y poco a poco nos alejamos de aquella calle abrasada por el sol y la sangre. En principio no hablamos, sólo la escucho llorar. El corazón se me encoge, tal vez por eso no reacciono hasta pasados unos segundos tras los que le ofrezco un paquete de pañuelos de papel que llevo junto a la palanca de cambios.

- Ya tengo - me dice.

Es entonces cuando me atrevo a girar la cabeza y puedo ver como con su pañuelo intenta limpiarse la sangre y las lágrimas del rostro. Su miedo es tan grande que noto como se me hielan los huesos en plena tarde del mes de julio. No me salen las palabras, no llevo -raro en mí- la radio puesta, tan solo el ronroneo de motor nos acompaña. Aunque pronto otro sonido surge de la nada: el teléfono móvil de ella, que con el típico sonido enervante tirurirurí parece amenazarnos desde lejos.

- Es mi marido. Me ha pegado.
- Sí, lo he visto
- Es porque mi marido... - Y trata, entre sollozos, de explicarme toda una serie de causas que han desembocado en esta agresión estúpida en mitad de la calle.
- Por favor, tranquilícese, a mí no hace falta que me cuente nada ahora. Tampoco tiene que contestar al teléfono. Sólo intente tranquilizarse, vamos a la comisaria como usted me pidió y allí contará todo.

Y no contesta al teléfono, que sigue sonando y sonando, cada vez más lejano. Llegamos a la comisaria y pasamos varios filtros de policías que nos ven y que nos van dirigiendo a diversos lugares. Ella me sigue y parece más relajada, más segura, aunque su cara es un poema, un auténtico poema que yo no creo ser nunca capaz de escribir. Un poema de dolor arrastrado durante generaciones, un poema de vida o muerte en un minuto.

Y por fin un agente nos sienta en un despacho. Allí caigo en la cuenta de que a pesar de toda esta aventura desagradable que estamos viviendo juntos no sabemos cómo nos llamamos cada uno, así que le pregunto:

- Yo me llamo Antonio, ¿y usted?
- M.
- Encantado

Y no puedo seguir porque ahora, más tranquilo, noto como las lágrimas de M. no son solo suyas, son de mucha más gente de aquí y de allí, de antes y de ahora. Y también son mías, así que no digo nada más porque no puedo, intento no llorar. Y lo consigo, pagando con ello el precio del silencio. Hasta que el agente vuelve.

Y las cosas funcionan así, por si alguna vez te has preguntado cuál es el protocolo en casos de violencia de género: Un par de agentes se llevan a M. al ambulatorio para realizar un parte de lesiones, un patrulla ya está de camino de su casa para detener al marido y yo ya estoy declarando como testigo. Cuando termino, el agente me dice que esa misma tarde me llegará a casa una citación para el juzgado y que mañana por la mañana se celebrará un juicio rápido.

Y así es. Por la tarde recibo la citación y por la noche me cuesta dormir, pese a lo agotado que me ha dejado el día, sus vicisitudes y sus calores. Todavía no ha terminado todo. ¿Se celebrará el juicio? ¿Se retirará la denuncia? Lo único que sé es que a mí no me valen poses de crítico de boquilla contra la violencia de género, que soy testigo y que tengo que ir y ayudar en lo que pueda a esa mujer con la que la casualidad ha querido que me cruzara. L. me dice:

- Ha tenido suerte de encontrarse contigo. Otro hubiera pasado de largo y no hubiera ni llamado a la policía, como ella pedía. Otro no madrugaría para ir al juicio.

Y pienso:

- No sé si es suerte. No sé si yo soy más que nadie por eso. Es más, no lo soy. Hago lo que cualquier persona haría. Cualquier persona que se quiera llamar persona. No me interesa lo que puedan hacer los que no merecen ser llamados así. No quiero ser como ellos, aunque en el fondo nos parezcamos. Y yendo es como tengo la oportunidad de decirme a mí mismo quien soy. Nada más.

Así que allí estoy, en el juzgado, a la mañana siguiente. El juicio se retrasa, pero a eso del mediodía declaro lo mismo que en comisaria y me marcho. Regreso a mi casa cansado y somnoliento, pero tranquilo. En un minuto, en mucho menos, fui testigo de una agresión y en un décima de segundo decidí que aquella mujer subiera en mi coche. No es que mi vida haya cambiado, es verdad, supongo que todo esto el tiempo lo irá erosionando hasta quedarse finalmente en una anécdota que contar cuando venga a cuento. Pero espero de verdad que se haya cumplido el deseo de M., el deseo que me dijo cuando intentaba contarme la génesis de aquel puñetazo, punta de iceberg de una vida manchada por la violencia:

- Que se vaya, que se vaya de mi vida, sólo quiero que se marche y no verle más.

Sí, M., ojalá tu vida sea tuya, de quien tú quieras y de nadie más, y ojalá nadie te vuelva a poner la mano encima si no es para acariciarte viejas cicatrices. Y que la vida te sonría, que es algo que yo no pude hacer mientras te acompañaba el otro día a la comisaría de policía de Fuenlabrada. Espero que me comprendas. Cuando nos despedimos me diste las gracias. Pero soy yo, yo, y mucha gente más quienes te damos las gracias a ti, mujer valiente.

lunes, 1 de julio de 2013

EL ÚNICO RECUERDO DE LA GUERRA ES EL DÍA DE LA MUERTE DE MI HERMANO

Le enfocan todas las cámaras de televisión, mas permanece tranquilo. La gorra de plato bien calada, el rostro maquillado, el bigote recto y orgulloso. El público abarrota la sala, la puerta del juzgado, las calles adyacentes. El país entero se agolpa frente al televisor.

El día anterior había sido fresco para ser aún mayo. Las alondras habían volado excitadas en el cielo azul celeste. El hueco de los ascensores andaba todavía lleno de ceniza. Nuestro país digamos que podría parecer normal.

Una limunisa había traído al general con la misma gracia con la que sus tanques habían dado un golpe de estado en un principio, con el mismo encanto con el que habían combatido en la posterior guerra. Con la misma gracilidad. Igual de eficaces.

Ahora, bastante más mayor, se escondía detrás de sus medallas y su supuesta demencia: "El único recuerdo de la guerra es el día de la muerte de  mi hermano", era toda su respuesta a las preguntas del fiscal. Pero el general no tenía hermanos, ni siquiera familia. Todo lo fingía.

Mi hermano sí que había sido ametrallado en un descampado cerca del cuartel después del golpe. Yo sí recordaba eso. Eso y muchas cosas más.

Y es el motivo por el que, pese a mi posición de juez, desenfundo mi pequeña pistola, le apunto entre los ojos. Y disparo.